De forma general, los materiales que se utilicen en una instalación de agua para consumo humano, deben de cumplir los siguientes requisitos:
1.- Los productos empleados deben cumplir las especificaciones de la legislación vigente para aguas de consumo humano.
2.- No deben de alterarse las características organolépticas ni la salubridad del agua suministrada.
3.- Deben de ser resistentes a la corrosión interior.
4.- Tendrán la capacidad de funcionar eficazmente según las previsiones de servicio.
5.- No presentarán incompatibilidad electroquímica entre sí.
6.- Deben resistir, sin presentar daños ni deterioro, a temperaturas de hasta 40°C, sin que tampoco afecte la temperatura ambiente.
7.- Serán compatibles con el agua que transportan y contienen. No debiendo favorecer a la migración de sustancias de los materiales, en una cantidad que suponga un riesgo para la salubridad y limpieza del agua de consumo humano.
8.- El envejecimiento, durabilidad, fatiga y factores mecánicos, químicos o físicos, no disminuirán la vida útil de la instalación.
Para que se cumplan las condiciones anteriormente descritas, se utilizarán revestimientos, sistemas de protección o sistemas de tratamiento de agua.