Fundamental para el ahorro de energía

 El cobre es un material básico para la producción, el transporte y el uso de la energía de manera ecológica: es el conductor de la electricidad y del calor por excelencia, con excepción de la plata, pero al ser mucho más barato resulta más adecuado para usos industriales y civiles.

 Sus propiedades lo hacen fundamental en la construcción de instalaciones de alta tecnología con un gran rendimiento, siempre superior al de otros materiales.

 El cobre y sus aleaciones con otros metales se utilizan para el intercambio de energía térmica en muchas aplicaciones .

El tubo de cobre en las instalaciones hidrotermosanitarias ayuda al ahorro energético por  su baja rugosidad interna, reduciendo las pérdidas de calor y de carga, además de el consumo de las bombas de circulación.

 

El reciclaje del cobre

 Producir tubos de cobre nuevos partiendo de cobre reciclado es fundamental ya que se consiguen tres ventajas a la vez,, sin renunciar a sus características originales: se reduce la explotación de las minas, se ahorra el 85% de energía respecto a la extracción minera y, por último, no se incrementa la cantidad de residuos que necesitan almacenarse o eliminarse.

 Los países más desarrollados, entre ellos España, tienen una tasa de reciclaje mayor al 40%: esta cifra se limita por la actual disponibilidad de chatarra; es muy probable una pequeña cantidad del cobre de los objetos cotidianos que nos rodean, se obtuviera de la mina hace varios siglos, trabajado y fundido varias veces.

 A diferencia de otros materiales, es totalmente reciclable: el tubo de cobre tiene un gran valor de recuperación, sin apenas coste de eliminación o problemas medioambientales al término de su ciclo de vida útil.

El cobre: elemento natural

El cobre como elemento natural, ha sido y es uno de los metales más valiosos para la humanidad. Esta representado mediante el símbolo químico Cu y con número atómico 29 (Cu-29). El cobre está presente, en diversas formas y concentraciones, en la corteza terrestre, como oligoelemento, en pequeñas cantidades, hasta en ricos yacimientos mineros.

Entornos acuáticos

El cobre se presenta también de manera natural en entornos acuáticos, incluidos los sedimentos. Los organismos acuáticos necesitan del cobre para su funcionamiento. El efecto potencial del cobre en el agua esta determinado mediante su disponibilidad biológica. Dicha disponibilidad se define como el grado en el que una determinada cantidad de sustancia está disponible para ser incorporada y absorbida o usada en un proceso ó sistema fisiológico animal, vegetal o humano.

Como elemento natural, no debe medirse su disponibilidad biológica de la misma manera que se mide la de los productos que químicamente han sido creados por el hombre.

La disponibilidad biológica del cobre depende de varios factores: si se encuentra en partículas o disuelto, el pH y la dureza del agua en la que está presente o los metabolismos del organismo particular que interactúa con el cobre. Muchos agentes acuosos reaccionan en contacto con el cobre y lo ‘atrapan’ reduciendo así su disponibilidad biológica.

También presente en los suelos

Alrededor del mundo, podemos encontrar cobre en los suelos. Sin embargo, muchas veces, el nivel de cobre no es suficiente para mantener prácticas agrícolas intensas.

La carencia de cobre es fundamental en la producción alimenticia mundial, y tiene como consecuencia grandes pérdidas de producción y una calidad inferior en los productos. Los cultivos alimenticios más importantes del mundo, el arroz y el trigo, sufren mucho cuando los suelo tienen un bajo nivel de Cu-29. En Europa existen aproximadamente 18 millones de hectáreas cultivadas (equivalentes al 19% del terreno apto para el cultivo) tienen una disponibilidad biológica mínima en cobre. Para compensarlo, es común en Europa Occidental y en otros lugares, abonar con fertilizantes ricos en Cu-29 y con mejoras de sulfato de cobre.

Duradero y reciclable

Los humanos comenzaron a utilizar el cobre, hace unos 10.000 años, sabiéndose beneficiar de su gran ventaja: es potencialmente 100% reciclable, sin efectos perjudiciales para sus características. Datos mundiales actuales, afirman que de los 22 millones de toneladas de cobre que se utilizadas al año, el 34% procede del metal reciclado.

Reciclándose  se conservan los recursos primarios, alargando las reservas mundiales de cobre incluso para un futuro, lo que constituye un componente básico del objetivo de la ONU de conseguir un desarrollo sostenido.

Además, conlleva notables ahorros energéticos, puesto que así se evidencian las etapas de energía intensiva de su transformación.